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_____Reportatges

 

La trinchera

"Me sorprendía la camaradería, la amabilidad de la gente que en Francia se dedicaba a poner su grano de arena en todo lo referente a la causa republicana española. Realmente havia un común denominador solidario por parte de la izquierda británica que en mi opinión dio toda una lección de compromiso al gobierno de aquel país, y por supuesto también al mío.
Ciertamente havia presión oficial por parte del gobierno francés para evitar un compromiso firme de apoyo a la causa republicana española, de la misma manera que también existía en Inglaterra, como ya havia tenido ocasión de comprobar en Londres donde ví propaganda anticomunista y contra manifestaciones que alertaban de un hipotético foco revolucionario es España, y del peligro de estalinización. Esta contrapropaganda oficial no izo más que reavivar el movimiento popular de apoyo a los republicanos españoles por parte de la izquierda inglesa y francesa; de hecho París, se convirtió en el núcleo de todo ese movimiento solidario antifascista.... Esa actividad puso de manifiesto la actitud solidaria de las clases populares y la indiferencia de los estamentos más pudientes, incluso de amplios sectores de las clases medias, salvo honrosas excepciones. Echando un vistazo a los registros del partido comunista francés, las estadísticas eran muy ilustrativas: más del 80% de los voluntarios que se alistaron, bien para combatir en el frente, bien para participar activamente en el servicio sanitario, eran obreros, muchos de ellos en paro, pero también era frecuente encontrar casos de trabajadores que dejaron sus empleos, incluso sus familias, para ir a España, yo era un simple joven en paro, sin obligaciones familiares, sin ataduras de ningún tipo. Reconozco que para miera más fácil tomar una decisión de alistamiento, pero imaginaba yoduro que debió ser para aquellas personas no tan jóvenes, con empleos, con esposas o maridos e hijos. Aquello me conmovía por la profundidad de un sentimiento solidario que jamás había visto antes. Creo que hay que tener unas convicciones muy fuertes superar de esa manera el interés estrictamente individual, y aventurarse en un proyecto colectivo tan arriesgado. Nodo el mundo puede hacerlo, pero en 1936 lo hicimos miles de europeos y americanos, y, desgraciadamente muchos no lo contaron, yo era uno más en aquel contingente, pero nunca me consideré ni me trataron como un simple número en una lista. Éramos mucho más que eso, yo diría que un compendio, una convergencia de voluntades, y creíamos en un ideal."


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