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_____Reportatges


"Eran las diez de la noche. Nos habíamos acostado ya; estábamos agotados después de pasar todo el día trabajando en el campo. Cuando golpearon violentamente la puesta de la casa, mi madre saltó de la cama. Recuerdo que eran una docena aproximadamente todos con las camisas azules, los correajes y armados asta los dientes con pistolas y fusiles. Al mando iba un famoso vecino de la zona, al que apodaron más tarde el "5001". Nos obligaron a vestirnos deprisa. Cuando salimos a la calle llovía muchísimo. Nos dijeron que teníamos que ir a declarar al pueblo por culpa de un denuncia. Las primeras en subir fuimos nosotras. Mas tarde trajeron a Virtudes y a Valeriana, que llevaba en brazos a su pequeña de corta edad, y la subieron a empujones en la camioneta. Don Pedro, el cura de Poyales de Hoyo nos confesó a todas. Seguramente él ya sabía la suerte que nos esperaba, incluso puede que fuera cómplice en alguno de los casos. Yo, aunque temía que nada bueno iba a sucedernos, no esperaba aquel trágico final. Mi madre se pasó todo el camino rezando. No sé que extraño instinto hizo cambiar de opinión a alguno de los verdugos, pero unos metros antes de llegar a la vuelta del Esparragal, cerca de la Candeleda, me dejaron bajar del camión con la pequeña de Valeriana. Corrí hacia mi pueblo sin mirar atrás y me metí en casa. A la mañana siguiente, un hermano de mi madre contempló horrorizado los cadáveres de las tres mujeres al borde de la carretera."

 
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